martes, 3 de febrero de 2009

Frases de baloncesto por jugadores

¿Que que toca hoy?

Pues unas cuantas frases que han salido de los mejores jugadores en la historia del baloncesto.

Frases De Grandeza

1) «El baloncesto no te dará dinero; las matemáticas sí», una profesora a Michael Jordan.
2) «Tira mejor que yo, rebotea mejor que yo, asiste más que yo, corre más que yo... pero no es mejor jugador que yo», Larry Bird sobre Dirk Nowitzki.
3) «La mejor pareja de bases de la NBA la forman Magic Johnson y David Rivers, con o sin Rivers», Mike Laurie, periodista.
4) «Le hará falta un año para ganar un anillo y otro para reírse de todos nosotros», Cedric Ceballos, sobre el tiempo que Charles Barkley seguiría jugando.
5) «Trabajo en lo que me gusta, tengo la mujer que deseo y más dinero del que puedo gastar ¿Por qué me iba a preocupar por tirar mal los tiros libres? No puedo ser perfecto», Shaquille O’Neal.

Mejores Frases De Grandeza


*) «Kobe es un Chevrolet y yo soy un muro. Todos sabéis qué pasa cuando un Chevrolet choca contra un muro», Shaquille O’Neal.
*) «¿Vais a echar a Phil Jackson, que nos ha dado tres títulos, para traer a Mike Krzyzewski? Eso es como estar casado con Jennifer López y dejarla por una chica de 1,75 y 217 kilos. Es como si yo dejo a mi mujer para casarme con un tipo como yo», Shaquille O’Neal. ---> Esta frase es bueníiiiiiisima xDDDDDD
*) «¿Quién quiere tener hoy sexo con Mutombo?», Dikembe Mutombo, a gritos, a los pívots rivales en su época en Georgetown.

Frases Sobre Malos

1) «Durante mi ausencia no he perdido nada de salto ni de velocidad, ya que nunca tuve», Kurt Rambis tras volver de su retiro.
2) «Stevie Wonder, Roy Orbison y Ray Charles habrían metido más canastas que nosotros o al menos las mismas. Parecíamos 12 marcianos recién llegados a la Tierra que acababan de ponerse el uniforme por primera vez para jugar a esto», Jim Cleamons, ex técnico de Dallas.
3) «Esperaba que hubiesen usado algo original para ponerme en la lista de lesionados, algo como caspa crónica», Mark Pope.
4) «Darko Milicic se cree Toni Kukoc. Yo quiero que juegue como Bill Russell, pero no sabe quién es. Igual cree que es un rapero» Larry Brown.
5) «Con lo malo que soy es un orgullo ser el 12º jugador del equipo» Mark Pope.

Mejores Frases Sobre Malos


*) «Barkley y yo tenemos la certeza de que no seremos traspasados. Él lo sabe por contrato. A mí no me hace falta, sé que ningún equipo me quiere», Joe Kleine.
*) «Felicidades chico, has cogido un rebote más que un muerto», Frank Layden, a un pívot que capturó sólo un rebote.
*) «Lo único en lo que se parecen Larry Bird y Christian Laettner es en que ambos mean de pie», Charles Barkley.

Frases Con Pocas Luces

1) «A medida que nos hacemos mayores ganamos peso, ya que tenemos mucha más información en nuestras cabezas y éstas pesan más», Vlade Divac.
2) «No sé en qué pierna sufro la tendinitis. El médico no me lo ha dicho aún», Brandon Armstrong.
3) «Hablo algo de español, por lo que puedo comunicarme con él», Marcus Camby, hablando del brasileño Nené Hilario.
4) «Allan Houston, Stephon Marbury y Jamaal Crawford formarán un dúo letal para los Knicks», Carmelo Anthony.
5) «Cuando mete más de 100 y su rival no llega a esa cifra Detroit gana casi siempre», Doug Collins.
6) «Mi carrera iba en una espiral descendente hasta que di un giro de 360º y me puse en la dirección correcta», Tracy McGrady.

Mejores Frases Con Pocas Luces


*) «Puedo tirar tanto con la derecha como con la izquierda, soy anfibio», Charles Shackleford. --> loooooool xD
*) «Mi hermana está esperando un niño y no sé si voy a ser tío o tía», Chuck Nevitt, ex jugador. --> xDDDDD
*) «¿Serbia? Yo creo que es un jugador válido para un equipo como Minnesota», Gary Payton. --> Esta se sale. Y si la dice Gary Payton.. ya dudo de todos los jugadores xD
*) «Estos europeos negocian duro», Donyell Marshall sobre el chino Mengkee Bateer, al que pagó para que le cediera su dorsal. --> Viva la inteligencia americana xD

Frases Sobre Dinero y Altura

1) «Todos los jugadores de la NBA estamos mal pagados, Incluso Kevin Garnett lo estaba cuando ganaba 28 millones de dólares al año», Sam Cassell.
2) «Tengo una familia que alimentar», Latrell Sprewell, tras rechazar una oferta de 21 millones de dólares.
3) «Sí, es cierto que ganamos mucho dinero, pero la gente olvida que también gastamos mucho», Pat Ewing. --> Ojo a la reflexión xD
4) «Estoy harto de que me hablen de dinero, dinero y más dinero. Tíos, sólo quiero jugar a baloncesto, beber Pepsi y calzar unas Reebok», Shaquille O’Neal.
5) «Tyson Chandler usa unos pantalones de 1.000 dólares pero creo que son demasiado cortos para él, ya que los lleva casi por debajo de la cintura para que le lleguen a los pies y se tapa la ropa interior con una camiseta enorme. Necesita ayuda con su vestimenta», Kevin Willis.
6) «No, me dedico a limpiar las orejas a las jirafas del zoo», Elvin Hayes, mítico pívot, ante las constantes preguntas de los aficionados sobre si se dedicaba al baloncesto con su altura.
7) «Por aquí arriba todo en orden, pero ya veo que por ahí abajo está lloviendo», Wilt Chamberlain, tras escupir a un aficionado que le martirizaba con el "¿Qué tiempo hace por ahí arriba?"

Frases Vacilonas

1) «Le podemos echar la culpa de la derrota al tanga que llevaba Shaquille O’Neal antes del partido. Los que estábamos en el vestuario nos quedamos traumatizados al verle», Kobe Bryant, tras perder un partido de las Finales.
2) «Ni lo sé ni me importa», respuesta de Jeff Wilkins a su técnico, Frank Layden, cuando éste le preguntó si su mal juego era por ignorancia o apatía.
3) «¡Claro que vi que entraba! Si te parece empecé a pegar botes de un lado a otro porque soy un retrasado mental», Sam Mitchell, técnico de Toronto, tras un triple ganador de su equipo en el último segundo.
4) «Tengo más hambre que un somalí», Stephen Jackson, al hablar por su espíritu ganador.
5) «Saltar», Scott Skiles, técnico de Chicago cuando le dijeron qué debía hacer Tyson Chandler para coger más rebotes.
6) «Pásasela a Shaquille siempre que puedas», Bill Walton cuando le preguntaron por el consejo que le había dado a su hijo Luke cuando fichó por los Lakers.
7) «Es imposible que Rodman vuelva a la NBA con 42 años, porque con todos los excesos de su vida esa edad debe ser como 124 años de cualquier humano», Brett Lewis, periodista angelino.
8) «Hay dos formas de discutir con una mujer y ninguna de las dos funciona», Drew Gooden, tras cancelar una entrevista en una TV nacional porque su mujer le esperaba en casa.
9) «Si tuviera que contestar con honestidad a la pregunta de si hemos recibido ofertas por Shandon Anderson te tendría que mentir», Isiah Thomas.
10) «No me volváis a preguntar por el anormal de LeBron James nunca más. Es un inútil, un cáncer para el equipo... Sólo bromeaba, quería comprobar si me prestáis atención cuando hablo», su compañero Darius Miles.
11) «Dormiría en una caseta de perro con tal de salir de Portland», Damon Stoudemire.

Mejores Frases Vacilonas


*) «No sé si hemos elegido a Stockton de la Universidad de Gonzaga o a Gonzaga de la Universidad de Stockton. Da igual. Le elegimos porque es católico, irlandés y su padre tiene un bar», Frank Layden, sobre John Stockton. ---> Grandiosa frase jajaja xDDDD
*) «Me dedico al tráfico de esclavos», Phil Jackson en sus tiempos de técnico en la CBA, al cruzar la frontera de Canadá conduciendo una furgoneta en la que iban 12 jugadores negros.
*) «He hecho el partido de mi vida y nadie habla de mí», Al Attles, tras meter 17 puntos sin fallo en el tiro en el choque en el que Wilt Chamberlain anotó 100 puntos.--> Este me da pena, es como cuando Higuaín metió 4 goles en un partido el mismo día que Eto'o los metió en la primera parte xDDDDD
*) «Normalmente los pívots piensan con la cabeza y se hacen un hueco en la zona con el culo. Stojko Vrankovic es el único jugador que conozco que lo hace al revés», Bozidar Maljkovic.
*) «Agradezco a mis compañeros que dejaran escapar a sus pares para que les frenara siempre yo», Alonzo Mourning, tras ser elegido mejor defensor del año.
*) «Porque no hay canastas de cuatro puntos», Antoine Walker, cuando le preguntaron porqué tiraba tantos triples.
*) «No sé de quién habla ni me importa. Sólo me preocupo de mí mismo», Jerome James, sobre unas declaraciones de su técnico sobre el egoísmo de su equipo.
*) «Cuando gano un partido siento la misma sensación de placer que puede tener un hombre que se acueste con Serena Williams», Shaquille O’Neal.
*) «Tom», Tom Nissalke, cuando en su presentación como técnico de Houston le preguntaron cómo se pronunciaba su nombre. --> jajajaja XDDD
*) «Es cierto que Zach Randolph me agredió, pero es mi compañero y le perdono. Además, si le mato violaría mi libertad condicional», Ruben Patterson.
*) «Cuando vi que todo el público empezaba a gritar y a aplaudir me dije a mí mismo que había metido un tiro muy bonito. Luego me di cuenta de que el pase que me había dado Mark Jackson era su asistencia número 10.000», Matt Harpring.--> jajajaj xDDD


domingo, 25 de enero de 2009

Igor Rakocevic 37 puntos

Solo ver y disfrutar.



sábado, 24 de enero de 2009

Parodia supermanager

Vean este video con voces dobladas que trata sobre supermanager acb.



Descargarlo

sábado, 10 de enero de 2009

Fotos de baloncesto retocadas

Aquí unas fotos retocadas de jugadores de la acb (y alguno NBA)

Os pongo una nada mas, para ver todas debeis ir aquí.





sábado, 3 de enero de 2009

Felix Lopez de Samaniego (Episodio 4)

Hola! Hoy les volvemos a entregar un capítulo mas de la serie de Lopez de Samaniego.

No olviden leer los anteriores:

Episodio 1
Episodio 2
Episodio 3

Entré el primero al vestuario y fui arrastrando los pies hasta el lavabo. Abrí el grifo. El agua fría salió a borbotones. La recogí entre mis manos. Hundí la cara en ellas, salpicándome la camiseta. Repetí la operación varias veces. «Te vas a enfriar» dijo alguien antes de que me cayera la chaqueta del chándal en la cabeza. Por suerte, no se mojó demasiado. La dejé a un lado. El ruido que venía a mis espaldas me indicaba que el vestuario se iba llenando rápidamente. Metí la cabeza debajo del chorro de agua, directamente. Sentía el agua helada resbalando por mi nuca, empapándome, mojándome todo el pelo, cayendo por mi cara. Alguien puso una toalla sobre mi hombro, señal de que mi momento de refresco había terminado. No tenía puesta la chaqueta del chándal; la llevaba sobre mis hombros, a modo de capa. Si me viera, mi madre me diría que me la pusiera y que cerrara la cremallera, que si no me enfriaría primero, y me acatarraría después. Allí no estaba mi madre.

Observé a mi alrededor aquel cuarto húmedo y desconocido, y elegí un sitio un poco apartado de los demás; más tranquilo. Me senté en la parte del banco que hace esquina. Me senté por no tumbarme y dar una imagen de jugador destrozado al resto de mis compañeros, que seguramente me estarían mirando de mala manera. Desde que Aingeru, el escolta titular, se había marchado a las categorías inferiores del “Phixious”, y la madre de Gorka había sacado a éste del equipo, quedábamos ocho jugadores. En el primer cuarto, Iker se había torcido un tobillo. Afortunadamente, en esta ocasión no sangró nada, pero daba igual, porque como Ruben ya no llevaba la camiseta de Gorka, si no la suya propia, se podría haber pringado de sangre todo lo que quisiera sin que su madre lo sacara del equipo. El caso era que Iker era el base titular. Al faltar él, yo había estado alternando las posiciones de escolta y base. Y no daba abasto. De escolta ya le iba pillando el truco a las jugadas de bloqueo directo y penetración. Luego dejaba una bandeja o la doblaba. No ser muy alto me ayudaba muchísimo a ser muy veloz en mis movimientos. Lo malo era cuando cortaba por la zona, que siempre me llevaba un par de golpes en cualquier lado de mi cuerpo; y que siempre ponían a defenderme al tío que tenia las uñas mas largas. Un gato enfurecido me dejaría menos marcas. Todos los partidos lo mismo: agarrones de la camiseta, codazos, golpes y puñetazos, rodillazos, zancadillas, insultos… todo a espaldas de los árbitros, que eran pocos, sordos y ciegos. De base, estaba mirando al banquillo y atendiendo a las indicaciones-gritos de BC. Como tenía que impedir de cualquier manera que en ese instante me robaran el balón, no hacía más que moverme en cualquier dirección. Eso sí, muy rápido. De modo que hacíamos ataques desordenados y descoordinados, y yo, más que jugar a baloncesto, parecía que estaba en una competición de movimiento perpetuo con balón. Estaba exhausto de tanto correr. Además, quería compensar mis fallos de dirección esforzándome mucho más en defensa. Aquí tenía ventaja con el base contrario, ya que cuando soltaba el balón le negaba el pase, y si mi par tenía su número pegado a mi camiseta, yo pegaba mi escudo en el pecho de mi defendido. No era de los que ponían la otra mejilla, así que había que tener cuidado conmigo, porque tarde o temprano, las devolvía, o encargaba a algún compañero del equipo que dejara un “recado” de mi parte. Tuve suerte, y ya había logrado robar cuatro balones y provocar la perdida de otros dos.


El entrenador llevaba ya un buen rato dando instrucciones para ayudarme a subir el balón. Por lo que se veía, iba a continuar de base y escolta, lo que me hizo darme cuenta de que Oier, el segundo base, debía ser mucho peor que yo. En el equipo todos éramos amigos. Jugábamos para divertirnos, con lo que no éramos conscientes de nuestra calidad, si es que la teníamos. Bueno, algo teníamos, pero no éramos conscientes de la calidad de nuestra calidad. Ni de su cantidad.

Íbamos a subir el balón con una jugada, y a atacar con tres sistemas diferentes, siendo la primera opción para mí siempre en dos de ellas. Me canse un poco más al escucharlo. La tercera era para hacerme descansar un poco. Lance una mirada y una sonrisa que venían a decir algo así como «¿Descansar? ¿Te estás quedando conmigo?». La victoria era una imperiosa necesidad, ya que aseguraríamos la permanencia con tres partidos de antelación y podríamos tener la fiesta de fin de temporada en paz.

Me levanté, tambaleándome todavía un poco. Flexioné las rodillas un poco. Los músculos estaban un poco agarrotados. Di un par de saltos sobre las puntas de los pies, sin demasiada convicción. Me puse la chaqueta para el calentamiento. Fui el último en salir del vestuario. Fui el último en saltar a la cancha. La segunda parte estaba delante de mí.

Sonó la bocina de final de partido. Todos saltamos y nos abrazamos. Sabía que habíamos ganado. Sabía que había metido alguna canasta más de lo habitual, sobre todo desde los tiros libres. Sabía que al tercer salto estaba destrozado. Las piernas apenas me aguantaban. Los brazos me pesaban y casi no podía levantarlos. Saludamos al público que nos aplaudía, nuestros familiares, ya que jugábamos fuera de casa. No podía aplaudir sin evitar un gesto de dolor. Busqué algo de beber. Encontré un bote de bebida isotónica camino de los vestuarios, que me apresuré a beber. Allí todos saltaban y cantaban. Sin que nadie se diera cuenta, me escabullí a las duchas. No salía agua caliente. No salía agua fría. Salía agua congelada. Habían cortado la caliente. Era costumbre, y si en condiciones normales hubiera protestado, aquella vez no lo hice. Bajo el agua helada, cerré los ojos y olvidé lo poco que recordaba del partido. Apoyado en la pared. Trataba de recuperar los músculos, de lograr una respiración natural, de conseguir que el corazón volviera a su ritmo habitual. El agua anestesiaba mi dolor. Notaba la sangre recorriendo mi cuerpo, intentando hacerlo entrar en calor antes de sufrir una hipotermia. Salí de allí cuando me empecé a sentir rodeado de ruidos. Me sequé, me cambié, y fui a un lugar donde estar solo. Encontré un rinconcito, al otro lado de un muro bajo, en un jardín de altos árboles, que ocultaban la poca luz que llegaba del ocaso bajo sus anchas ramas. Di un pequeño paseo alrededor de los cinco pinos, dejándome invadir por sus aromas, distantes de la ciudad, para finalmente llegar al punto de partida. Me tumbé sobre el muro.

Desperté al detenerse el autobús. No sabía donde me encontraba, hasta que reconocí los edificios cercanos a nuestro pabellón. No sabía cómo había llegado a mi asiento. Miré por la ventana, con los ojos más cerrados que abiertos, y vi a mis padres, que me estaban esperando. Todos me felicitaron, y nos despedimos hasta el siguiente entrenamiento.

Ya acostado, antes de dormirme, agotado y extenuado, mi padre me dijo las estadísticas por las que me habían felicitado: 40 minutos. 44 puntos. 21 asistencias. 4 rebotes. 8 balones recuperados. 3 perdidos. 13 faltas recibidas. 2 cometidas. Soñé.



jueves, 11 de diciembre de 2008

Felix Lopez de Samaniego (Episodio 3)

Un nuevo episodio de la fenomenal historia baloncestistica en las que se narra la vida de un joven apasionado por este deporte. (para ver el capitulo entero pinchar en "leer todo".

No olviden leer los anteriores:

Episodio 1
Episodio 2


Hoy también es día de partido. Es un partido especial. No es que venga un contrincante potente; un gran equipo europeo. No es que sea una final; un partido decisivo. No. El partido de hoy es especial porque los “Mapaches Salvajes” jugaran un partidillo en el descanso.

Nuestro club es un club vinculado con el “Phixious”. El convenio que tenemos firmados con ellos nos proporciona grandes ventajas, sobre todo en cuestiones económicas y de equipamiento. También ponen a nuestra disposición un autobús para los desplazamientos que tenemos que hacer por la provincia, que no son muchos, aunque si los suficientes para dejar en números rojos las cuentas de Matías, el tesorero. A Matías le llamamos “La Hucha”, ya que es muy fácil darle el dinero, pero para recuperarlo, hay que ayudarse de un cuchillo. Dice que hay que ahorrar para cuando verdaderamente lo necesitemos.
Mientras, aprovechamos las paradas en las gasolineras para hinchar los balones, ya que para Matías un inflador «es un gasto superfluo e innecesario». Con el convenio nos ahorramos discusiones. En este club ahorramos de todo. La parte no tan positiva es que cada 3 meses vienen a hacernos unas pruebas la gente de las categorías inferiores del “Phixious”, y si alguno de nosotros destaca, se lo llevan enseguida. Es complicado que se me lleven a mí, primero porque mi altura no es la de un jugador de baloncesto, y luego porque sigo sin ser un gran jugador. Sin embargo, es un tema que no me preocupa, ya que realmente son pocos los jugadores que merecen la oportunidad de ir, y nuestro equipo destaca mas por ser un grupo de amigos que por ser un generador de victorias. Así nos va en la competición.



Hoy aparcamos todo eso, la perdida de nuestro escolta titular, Gaspar, la pequeña remodelación de la plantilla, las angustias de la clasificación y las preocupaciones por el futuro del club caso de que se produjera el descenso, ya que el convenio quedaría anulado en ese mismo momento. Intentamos no pensar en ello, y nos dedicamos a jugar y a pasárnoslo lo mejor que podemos… mientras podamos. Por lo menos con las entradas que nos han dado luciremos orgullosos la camiseta en el pabellón donde solemos disfrutar y sufrir siguiendo a nuestro equipo. Nosotros, los “Mapaches Salvajes” jugando en una cancha de la Liga Federal de la División Oeste de Europa, nada mas y nada menos. Sería en un descanso. ¡Qué mas daba! Tendríamos al público observándonos, y entre el público estarían nuestras familias.

Habíamos quedado con tiempo suficiente delante de la sede del club. Mi padre me ha acercado en coche y se ha despedido a toda prisa, deseándome suerte y diciéndome atropelladamente no se qué de mi madre y que tenía que volver a toda prisa, que no me preocupara y que cuando terminara el partido que los buscara para ir a casa juntos.

La verdad es que todos llegamos con mucho tiempo de antelación, porque todos estábamos un poco nerviosos, incluido nuestro entrenador. Comentábamos las sensaciones, lo gestos que haríamos al anotar una canasta, las jugadas que intentaríamos y de cómo los periodistas al día siguiente harían la crónica de nuestra pachanga, dándonos una nota a cada uno de nosotros. En estas tonterías andábamos cuando a Rubén, uno de nuestros pivots, se le ha encendido la bombilla y se ha acordado que se le había olvidado la camiseta en casa. Más concretamente en el tendedero. No daba tiempo de ir a buscarla, porque el autobús debía de estar a punto de llegar. La única opción era que uno de nosotros compartiera la camiseta con él, ya que no daríamos una buena imagen si uno de nosotros jugaba con una camiseta distinta, y de todos modos, nadie se fijaría en los números. Nos ha costado un gran trabajo convencer a Gorka, el otro pívot, de que debía ser él el que compartiera su camiseta. Es un poco celoso de sus posesiones, y al final hemos logrado que accediera a compartir la camiseta a cambio de un numero indeterminado de asistencias hasta que hiciera canasta. Bastante más complicado ha sido convencer a su madre. Ella no se sentía satisfecha con las asistencias, y después de estar cuatro minutos seguidos explicando «el terrible perjuicio que le suponía a ella hacerse cargo de un contratiempo ajeno a su voluntad y solo achacable a su dedicación constante y permanente como madre y esposa a su familia», se acercó la madre de Rubén y le dijo que no se preocupara, que ella lavaría y plancharía la dichosa camiseta y se la devolvería al día siguiente. Visiblemente satisfecha, la madre de Gorka accedió. No tenemos que olvidarnos nosotros de ninguna de las maneras de pedir un biombo o un vestuario para que no se cambien la camiseta delante de todo el pabellón. No sería serio.

Al que se le había olvidado llamar al chofer del autobús era al entrenador, que en algún momento también había tenido un contratiempo ajeno a su voluntad, pero en nada achacable a sus labores como madre y esposa. No nos soltó ningún discurso, solo soltó un exabrupto y nos arrastró a toda velocidad a una parada de urbano. Así que ahí nos vamos los diez jugadores detrás suyo, y algunas madres detrás nuestro, y detrás las madres de Rubén y Gorka todavía discutiendo los acuerdos de lavado, planchado y entrega de la camiseta. Vaya comitiva debíamos formar vista desde fuera. Algo así debieron de pensar las dos mujeres, algo mayores, que nos observan con sorpresa en la parada. El entrenador pegó cuatro gritos y durante casi dos minutos enteros le hicimos caso, hasta que empezamos a hacer unos pases con el balón que llevábamos. No queríamos llegar al pabellón y descubrir que no había balones. No dudábamos de que en el pabellón podrían dejarnos un balón adecuado a nuestras necesidades. Preferíamos no correr el riesgo. Había que cuidar los detalles. Las señoras se alejaron un poco más, no sé si mas alarmadas por la cara avinagrada de nuestro entrenador, por nuestros juegos (habíamos improvisado un 3x3) o por la conversación de las madres de Gorka y Rubén, que seguían enzarzadas y enganchadas en el mismo asunto. Las conversaciones de paz de algún país en guerra habían durado menos. Seguro.

Comenzamos a necesitar más espacio para lanzar con más precisión contra la señal que hace las veces de canasta. Afortunadamente, las señoras ya se han ido. Se ve que no tenían tanta urgencia de coger el autobús como nosotros. BC, nuestro entrenador, se dedica a mirar su reloj-cronometro con un ojo mientras con el otro intenta hacer un pliegue en el espacio-tiempo para que el urbano llegue en los próximos instantes. Y efectivamente, ahí llega. Puede que haya sido casualidad o no, pero cuando esté mas tranquilo, le pediré que haga algo parecido con los entrenamientos de John, para que se me pasen mucho más rápido.

Subimos al autobús. Realmente, lo tomamos al abordaje. BC es el primero en subir e impide que el chofer pare del todo, con lo que nos tenemos que ir subiendo en marcha. Muy divertido. Reímos y nos empujamos a voz en grito. Una anciana acerca su bolso y lo aprieta contra su pecho. Dejamos de jugar con el balón, y es entonces cuando nos damos cuenta que las madres de Rubén y Gorka no están con nosotros. Bueno, tenemos el balón, y ya les contaran sus hijos como ha ido la cosa.

Tras convencer al chofer de que no pare en las paradas, de que si un semáforo esta en rojo pero no viene nadie se puede pasar, y a los municipales que han parado el autobús porque no tienen muy clara esta norma, de que tenemos realmente prisa, llegamos al pabellón. El partido ya ha comenzado. Corremos a la entrada, y menos mal que traíamos las entradas con nosotros. Esperamos que nos devuelvan el balón que se ha quedado en el autobús y que la responsable de cancha nos deje uno, porque si no, vaya ruina.

Nos acomodamos en primera fila, en un fondo, detrás de una canasta, excitados ante la oportunidad de ver un partido tan de cerca, de escuchar el sonido de las zapatillas, de estar bajo los focos. Intento ver a mis padres. Esta demasiado oscuro y hay demasiada gente. Gente. El pabellón esta a reventar. No cabe ni un alfiler. Tendremos que procurar causar una buena imagen. Sin embargo, no todo nos iba a salir bien. El equipo que tenía que enfrentarse a nosotros, los “Tijeras Afiladas” no han aparecido. Vaya pringados. O no se atrevían, o no tenían nuestra fijación por los detalles. Eso es lo que nos diferenciaba. No tener rival nos supuso un duro golpe, ya que debíamos jugar entre nosotros, un cinco contra cinco, con la dificultad de que dos jugadores debían compartir la misma camiseta. Salomón presentaría su dimisión irrevocable en caso de encontrarse en la piel de BC. Preguntamos a Marie, la responsable de cancha, si había alguna camiseta similar a la nuestra. Después de mirarnos como si le hubiéramos pedido una tableta de turrón a mitad de agosto, se alejó murmurando sobre la necesidad que tenía de unas vacaciones.

El primer cuarto terminó. Fuimos a cambiarnos a los baños, todavía con la duda de la camiseta de Rubén. Y no podíamos dejarlo sin jugar. Al entrenador entonces se le ocurrió la brillante idea de jugar un cinco contra cuatro, y que a mitad de partidillo, Gorka saliera, se cambiara la camiseta con Rubén, y se convirtiera entonces en un cuatro contra cinco. El plan no era complicado: el cambio de camiseta debía hacerse en el baño, y nadie debía ver que un jugador salía y otro entraba llevando la misma camiseta. Debíamos simular una trifulca entre nosotros para desviar la atención, y durante el partido movernos continuamente para que nadie nos pudiera contar. Sencillo.

Al final todo salió bien. Casi no jugamos a baloncesto porque parecíamos liebres dopadas, corriendo continuamente y en todas direcciones. Las pocas posesiones que teníamos se las debíamos dar a Gorka, que hizo una canasta. El golpe en la nariz que se llevo Iker en la trifulca no fue grave, según el médico del “Phixious”, al que se tuvo que llamar cuando se desmayó. Tampoco perdió tanta sangre, ya que casi toda fue a parar a la camiseta de Gorka, que en ese momento llevaba Rubén, que ya había llegado corriendo para enmarañarse entre los demás jugadores. Y poco más pudimos hacer salvo recibir los aplausos de un público entregado a nuestra exhibición. Tratamos de buscar a BC para que saludara con nosotros desde el centro de la pista. No pudo ser porque no lo encontramos. De todos modos, lo pasamos genial. Incluso en algún periódico al día siguiente hicieron referencia a la pachanga como «el entretenido descanso con unos aventajados alumnos de los Globe Trotters».

BC nos ha dado una semana de vacaciones. Estamos ansiosos por repetir la experiencia. Debemos tener cuidado de no volvernos a olvidar el balón en el autobús. Y de no dejarnos la camiseta de Gorka en el baño.




domingo, 16 de noviembre de 2008

Si el baloncesto fuera como el futbol....


Aqui 10 realidades de lo que pasaría si el Baloncesto fuese como el futbol (menos mal que no lo es)

1-El público lanzaría insultos racistas… a los jugadores blancos.

2-El tiempo de juego lo controlarían los árbitros con sus relojes de pulsera, "a ojo". Por una increíble casualidad, los dos primeros cuartos durarían casi siempre 10' 30", y los dos últimos cuartos, 11'. El tiempo de posesión vendría dictado por el aburrimiento de los árbitros y por sus ganas de salir corriendo hacia el otro campo.

3-Los finales ajustados serían aburridos; el equipo que llevara una mínima ventaja se dedicaría a esconder el balón, lanzarlo a la grada, etc. Si fuera a favor del equipo local, las animadoras aparecerían en la pista interrumpiendo el juego "accidentalmente".

4-El juego tendría que pararse cada 2 minutos para limpiar la pista de escupitajos lanzados por los jugadores. Probablemente los asistentes/limpiadores se pondrían en huelga y dejarían de hacerlo. Aumentarían las lesiones por resbalones.

5-En cada bloqueo o rebote, algún jugador fingiría una rotura de costilla y/o dislocación de meñique, retorciéndose en el suelo. El equipo con posesión del balón lo tiraría fuera, y el otro equipo se lo devolvería a continuación. Todos se aplaudirían entre ellos ante tal alto grado de deportividad, mientras se proponen mutuamente como candidatos al premio Nobel de la paz.

6-El público lanzaría papeles y otros objetos a la pista, cosa que se consideraría normal. El juego no se detendría por eso. Es más, ayudaría a tapar algunos escupitajos.

7-Los entrenadores perdedores se excusarían en la mala suerte o en las decisiones del árbitro. También cuando perdieran de 30 puntos. Siempre.

8-Podrías realizar otras actividades (cenar, sudokus, dar una conferencia …) al mismo tiempo que ves un partido sin perderte nada importante. De hecho, al día siguiente podrías perfectamente opinar sobre el partido, a pesar de no haberlo visto ni saber cómo quedó el resultado.

9-Cualquiera podría ser comentarista de baloncesto sin tener mucha idea. ¿Alguna vez han oído a un comentarista de fútbol decir algo que no pudiera haber dicho cualquier aficionado?

10-La prensa todavía estaría discutiendo si Romay tiene que ir a la selección o no.


sábado, 8 de noviembre de 2008

Felix Lopez de Samaniego (Episodio 2)

Abrí el frigorífico y saqué la botella de agua. Había merendado hacia un rato un sándwich de jamón, y estaba sediento. Vacié el vaso de un trago. Comprobé que llevaba todo lo que debía de llevar. “¿Las entradas?” preguntó mi madre. “Las tengo yo” se oyó desde el descansillo de la escalera. Bajamos en el ascensor, y vamos camino del primer partido de la temporada. Reconozco que estaba nervioso. Durante el verano se había reforzado el equipo, a pesar de las bajas, y ahora era el momento de saber de qué era capaz. O por lo menos de intentar adivinarlo.


A pesar de estar en los últimos días del verano, el tiempo por la noche refrescaba más de lo deseable. Aquella tarde, incluso se atrevió a dejar caer unas gotas de lluvia, lo que hizo que el atasco en las inmediaciones del pabellón fuera más atascado. El municipal no acertaba con el tráfico, y se le veían las intenciones de hacerle tragar el silbato a más de uno. Era interesante ver como intentaba tomar aire entre pitido y pitido, con el color grana que presentaba su cara. Todo esto bajo una fina cortina de agua.

De alguna manera conseguimos pasar, y acceder al parking, un descampado asfaltado con unas rayas pintadas en el suelo, a las que nadie hacía caso a la hora de dejar el coche. Servían de referencia. Fuimos bordeando el aparcamiento, esquivando filas y filas de coches, hasta una pequeña esquina, que era de los pocos lugares que hacía posible dejar el pequeño coche en el centro de la calle sin molestar el paso del resto de vehículos. Pequeños trucos aprendidos a lo largo de largo tiempo.

Tuvimos que correr un poco para no mojarnos demasiado, y aun así, al llegar a la puerta pequeñas gotas goteaban de mi pelo. Dude entre sacudirlo como los perros o agitarlo con la mano. Me sacudí como un perro mojado. Busqué un pañuelo de papel, y mis dedos fueron capaces de asir la entrada sin dejar demasiada marca de humedad. Hice un dobladillo para que el portero pudiera rasgarla sin que me la rompiera por la mitad. La doblé cuidadosamente y la guardé. Ya tenía una pequeña colección que escondía en un cajón de mi escritorio, y que repasaba cuando quería recordar los partidos mas interesantes, como aquel partido final que nos dio el título de campeones de la Liga Federal de la División Oeste de Europa. Un sueño hecho realidad, que los “Phixious”, un equipo de una ciudad no demasiado grande, demostrara ser el mejor equipo de aquella temporada. Y de ello hacia apenas dos temporadas. Parecía que había sido ayer, cuando el último partido termino, y me abracé a mi padre y a mi madre, mientras el capitán levantaba el trofeo de campeones. Campeones.

A pesar de haber perdido unos minutos en el atasco, el partido estaba lejano a su comienzo, y me dediqué a escuchar los comentarios de mi padre sobre el calentamiento de ambos equipos. Algunos eran acertados, y otros, no tanto. Comenzaba a desarrollar cierto sentido técnico, con las sesiones extra que tenía con un entrenador particular. Era duro. Era extenuante. Era lo mejor que me podía pasar. Después de entrenarme con el resto de mis compañeros, John venía y trabajábamos juntos distintos aspectos. Bueno, el que trabaja era yo, el que gritaba, chillaba y se desesperaba era él. Al principio nos centramos en el control del balón. No sabía si con tanto ejercicio el entrenamiento era para ser jugador de baloncesto o malabarista de circo. Fui avanzando en las cualidades naturales que la gente se empeñaba en decir que tenía. Claro que fue duro hacerme entender que en baloncesto no era todo tiro, tiro, y más tiro, si no que había también defensa y juego en equipo. Por eso sabía que mi padre no acertaba de pleno. Lo que no sabía es que lo hacía adrede, para ver hasta que punto avanzaban mis conocimientos.

El ambiente del pabellón, a pesar de ser bueno, no era excelente. No faltaba demasiado para que se llenara del todo, y aun así, todos estábamos tranquilos y expectantes ante lo que íbamos a presenciar. El “Leteo” no era un equipo tan puntero como el nuestro, aunque en esta liga cualquiera podía ganarte si no ponías más ganas que él. Y a igualdad de ganas, vencía el que mayor superioridad demostrara en el aspecto técnico y táctico. O eso decía John.

Cuando llego mi madre con tres grandes bolsas de palomitas de maíz, buscamos nuestros asientos. La atmósfera allí dentro era especial. Cada canasta, cada suspiro, cada esperanza derramada flotaba en el ambiente, se aferraba a la bóveda, y se depositaba sobre nosotros, volviendo como un eco interminable.

El partido en sí estuvo interesante; a pesar de ser inferiores, demostraron mucha concentración, y no nos dejaron coger una renta cómoda en el marcador. El entrenador hizo cambios constantes, de jugadores y de sistemas ofensivos. A medida que avanzaba el encuentro, la superioridad física de los jugadores del “Phixious” fue haciéndose mas palpable. Y aun así, el encuentro no se decidió hasta los últimos cuatro minutos, donde dos triples seguidos dejaron fuera de toda duda la victoria local.

Aquello era como el paraíso. Los mejores jugadores, con sus mejores movimientos, ante mi y otros siete mil novecientos noventa y nueve espectadores. Aproximadamente. Estaba a años luz de ellos. John tendría que morir y resucitar un par de veces hasta que consiguiera acercarme siquiera a algo parecido. Soñaba con vestir aquella camiseta, y aun así, me daba miedo defraudar y no ser lo suficientemente bueno para ello. Mi padre debió verme la expresión meditabunda, y me lanzo una palomita que impacto en mi cara. Sonreí. Era un gamberro. No podía sacarlo de casa sin que después tuviera que reprocharle algo de su comportamiento a la vuelta.

Finalizó el encuentro con victoria por 11 puntos. No había estado mal para ser el primer partido, y el equipo tenia mimbres para hacer una buena cesta. Se podía esperar algún titulo.

Lentamente, el pabellón se iba vaciando de gente. Alguna luz se apago. Mis padres fueron a saludar a algún conocido, mientras yo me quedaba allí, sentado, viendo la cancha reluciente, con el marcador apagado. El banquillo, el túnel de vestuarios, el palco, la zona de prensa, la inmensa cantidad de basura desparramada entre las filas de asientos y la cancha, ahora vacía. El marcador todavía alumbraba el tanteador y las faltas personales cometidas por los jugadores, hasta que un operador llego y desconecto el aparato situado en la mesa de anotadores. Se apagaron las luces de la cancha, dejando únicamente las de las gradas, de una luminosidad menor, aunque suficiente para encontrar el camino de salida.

Ya no llovía, y sin embargo, el suelo se encontraba mojada. Fuimos caminando lentamente, procurando no salpicarnos en los charcos que se creaban sobre el firme irregular. El aparcamiento, lleno de coches un par de horas antes, era ahora una superficie negra y mojada, con rayas blancas; una especie de cebra recién bañada. Pero sola en medio de la sabana africana.

A lo lejos brillaban las luces de la ciudad. Casi todos los coches habían desaparecido, y nuestro pequeño vehículo no tardó en llevarnos de vuelta a casa. Nada más llegar, corrí a guardar mi entrada en el cajón de mi escritorio, no fuera a ser que se me perdiera. Después, fui a la cocina a por mi botella de agua, ya que con el sándwich de jamón y con las palomitas, estaba realmente sediento.





martes, 28 de octubre de 2008

Supermanager - Jornada 5

Moneandoando - Jornada 5

Posición
Equipo Puntos
Itxaropen 175,20
antinazis mandan 145,60
Broker 135,40
amo a ganá la xojilla 134,20
carabirubi 129,80
carabiruba 123,40
los patos(cómo iba a faltar este equipo) 122,60
Los Ja 121,80
the best 121,40
10º broker 121,20


General, triples y brokerbasket:


Moneandoando - General
Posición
Equipo Puntos
Itxaropen 100+847,60=947,60
Broker 50+687,60=737,60
ptolomeo putreak 50+610,60=660,60
Los Ja 636,00
ekipillo nº3 632,20
antinazis mandan 632,20
carabirubi 614,00
carabiruba 613,60
amo a ganá la xojilla 593,00
10º Irlanda del Norte 579,60
11º Berri Txarrak 570,00
12º a-a team 50+513,40=560,40
13º bien por will 560,60
14º the best 558,00
15º Moneando 552,00
16º tonto el que lo lea.que tonto eres 552,00
17º ekipillo nº1 513,80
18º el ekipo de los jefes 503,60
19º los patos(cómo iba a faltar este equipo) 467,60
20º me la repanflinfla 457,60
21º aitortxu 456,20
22º el gran ekipo 434,80
23º no me digas que no te gusta el basket 433,80
24º broker 431,00
25º pero si es una fiezzzzta!! 424,40
26º Baskonista 4ever 417,80
27º marmitako spurs 414,60
28º The Rambulos 413,20
29º Jhooooo 382,00
30º tiki-taka 353,40
31º Zas!! En toda la boca!! 343,00
32º las moles 306,80

Moneandoando - Triples
Posición
Equipo Triples
ekipillo nº3 92
tonto el que lo lea.que tonto eres 85
Berri Txarrak 83
Moneando 69
Itxaropen 65

Moneandoando - BrokerBasket
Posición
Equipo Activo
Itxaropen 11.543.303
Broker 10.579.128
broker 9.915.293
amo a ganá la xojilla 9.692.698
the best 9.682.902



Hasta aqui las clasificaciones de la jornada 5.

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